Vocabulario correcto: Minusvalía por diversidad funcional.

A veces, a la hora de entablar una conversación con una persona con diversidad funcional no se usan las palabras adecuadas. Es por lo que he visto necesario hacer esta entrada para aclarar y dar a conocer los problemas con los que nos solemos encontrar cuando la gente desconoce este tema.

Usar el vocabulario correcto: minusvalía/discapacidad por diversidad funcional

Cambiando el vocabulario

 

minusválido, da.

(Del lat. minus, menos, y válido).

1. adj. discapacitado. U. t. c. s.

discapacitado, da.

(Calco del ingl. disabled).

1. adj. Dicho de una persona: Que padece una disminución fisica, sensorial o psíquica que la imposibilita total o parcialmente para el trabajo o para otras tareas oradinarias de la vida. U. t. c. s.

disminuido/a.

(del part. de disminuir)

1. adj. Que ha perdido fuerzas o actitudes o las posee en grado menor a lo normal. Aplic a pers., U.t.c.s.

Vamos por la calle o en cualquier conversación muchas veces se escuchan palabras como inválido, minusválido, disminuido… esas palabras resultan peyorativas y pueden ser ofensivas para este colectivo.

Problemas que se suelen dar

Esas típicas afirmaciones que se hacen sin saber.

Cuando te tratan de pobrecito/pobrecita. Y pienso:

Pero vamos a ver, ¿pobrecito/pobrecita de qué? ¿Tú has intentado preguntarme? ¿Has intentado hablar sin suponer cosas que no son? Lo que digo que hay que tener cuidado con esas expresiones porque la persona te puede entender perfectamente y puede sentirse mal con esas palabras.

Y hay veces que cuando hablo, la persona te pone cara de «Ah, pero tú hablas» y es cuando dices: Te recuerdo que ir en una silla de ruedas no limita tus capacidades, ni mucho menos la capacidad intelectual ni del habla. La persona que vaya en silla te puede entender lo que le dices.

O cuando te viene una persona que te empieza a gritar como si no entiendieras nada. Y es cuando le dices: ¿Puedes hacer el favor de hablarme normal, que estás aquí al lado y te estoy escuchando? De verdad, no entiendo por qué gritan o qué consiguen con eso.

O incluso, algún comentario que le hicieron a mi madre hace algunos años: ¿Cómo está tu hija la subnormal? Y mi madre respondió: «Mi hija no es subnormal, tengo una hija con parálisis cerebral».

O cuando vas paseando y observas a una persona con su hija que le está dando un paseo, que ella está bastante afectada y le llega una persona que no tiene otra cosa que decirle. «Pues si tu hija está así, mejor que no esté en este mundo». Así, literal. Como lo leéis. Nos quedamos frías pensando: «¿y esta tía de qué va?»

Y yo reflexiono: Sea como sea, y sea cual sea su condición, es una PERSONA, y como tal se merece respeto.

Usando los términos correctos

Muchas veces, la verdad, es que no se conocen bien las cosas y se utilizan las palabras incorrectas. Puede pasar que le ocurra a personas mayores que a lo mejor, no saben cómo formular las preguntas, o les sale sin pensar por desconocimiento. Y hasta cierto punto se puede entender.

Pero cuando se trata de gente que insultan porque sí, sin pensar que somos personas y que tenemos sentimientos, la verdad es que es muy difícil que aprendan las cosas. Yo no he tenido nunca problemas de ese tipo porque no lo he permitido. Y no he hecho caso a los comentarios ofensivos.

Pero como siempre se dice «hay de todo en este mundo» y la verdad que lo que tenemos que hacer es educar en muchos campos.

Cuando tratamos a las personas, son eso, PERSONAS. Por lo tanto, en vez de usar palabras que puedan resultar molestas, deberíamos usar los términos: Persona con movilidad reducida o persona con diversidad funcional. Hay quienes prefieren decir personas con discapacidad, (que de hecho, es lo que establece la legislación desde el año 2007), pero a mí me gustan más las dos anteriores. ¿Por qué? Porque el prefijo dis- denota negación de algo.

Por ejemplo, aquí os dejo una foto de una señal de una plaza de aparcamiento, cuyo mensaje se debería usar en todas las ciudades.Señal de tráfico con el nombre correcto: diversidad funcional

Siguiendo el ejemplo, deberían cambiar los términos a los cuales hace referencia a este colectivo en la legislación. Por ejemplo, en el artículo 49 de la Constitución:

Artículo 49

Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.

¿Qué vengo a decir con todo esto?

Que para avanzar tenemos que cuidar el trato con las personas con diversidad funcional en todos los ámbitos: En la calle, en el trabajo, en los carteles para los aparcamientos, en la legislación y en todo lo que se haga en el día a día. Que la sociedad se acostumbre a usar las palabras correctas o adecuadas.

Ahora pongo aquí una pequeña reflexión que conviene recordar:

«Si enseñamos a la gente y a los y niñas a aceptar la diversidad como algo normal y a cuidar el vocabulario, no será necesario hablar de inclusión, sino de convivencia»

Porque la diversidad nos enriquece.

 

 

 

 

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