Reflexión: El caso de Inés y el CEE María Mariño

Introducción

En estos días ha saltado la noticia de que a Inés, una niña con diversidad funcional le han expulsado de un campamento de verano. Porque según parece sigue habiendo padres que no quieren que sus hijos conozcan lo bonita que es la diversidad. Que no quieren que sean más humanos y que aprendan a conocer y a respetar. Pues vaya tela.

El caso de Inés y Centro Educación Especial María MariñoEE

La respuesta del personal del campamento tampoco es la adecuada, si se justifican en que estaban totalmente concienciados de que la niña iba a estar en el campamento disfrutando y jugando con los demás, como cualquier niño que se precie, de unas merecidas vacaciones. 2 semanas. Sólo 2 semanas.

Más allá de habladurías y comentarios y quejas de padres, madres, niños y niñas, los principales responsables son el personal del campamento. Que sepáis que no tenéis ni puñetera idea de que teniendo un poco de cuidado con los niños y un poquito de paciencia se pueden hacer las cosas. Con un poquito de humanidad y empatía. A ver si aprendemos que ya va siendo hora.

Ante tal panorama, volvemos a la misma guerra de siempre: Hay que educar en valores. Educar en la diversidad humana, en la empatía, y en la inclusión. Tenemos que tener siempre presente que los niños y niñas repiten todo lo que pasa a su alrededor desde que son pequeñitos y desde que tienen uso de razón.

¿Qué ejemplo les dan a los hijos e hijas esos padres que han permitido que discriminen a otra niña? Las personas adultas son el ejemplo de los niños y niñas.

¿Qué ejemplo da el personal pasando de largo de todo este tema? Desde luego, humanidad y empatía no han demostrado ninguna. Basta ya de capacitismo, basta ya de segregación. Así va el mundo.

Era tan sencillo como proponer una actividad e ir rotando con los demás compañeros y compañeras y llevar a cabo la inclusión, en donde esa niña se sienta integrada por su entorno.

De verdad, que no sabéis lo que se aprende cuando se tiene a una persona con diversidad funcional cerca, sea como sea y con la patología que tenga. Todo el esfuerzo que se realiza desde que somos pequeños por parte de grandes profesionales: fisioterapeutas, logopedas, psicólogos, ayuda en el entorno familiar… ¿Sabéis lo que es eso? Pero nada, parece que sois más felices en vuestra ignorancia y pasando del tema, ¿no?

Porque desde luego, si hay algo que aprende nuestro entorno cuando se encuentra con un caso así es amar la diversidad humana en cualquiera de sus formas. Y de eso, tenemos que sentirnos orgullosos. Orgullosos de ser como somos, orgullosos de poder enseñar a la sociedad lo que somos y lo que damos: amor, cariño y mucho aprendizaje para el resto de los mortales.

Seguir abriendo puertas

Y lo voy a decir porque puedo decirlo y puedo dar voz a aquellas personas que lo necesiten. Siempre, cada vez que vais a un sitio, hay que seguir abriendo puertas y seguir abriendo mentes, y seguir y seguir y seguir. No os rindáis nunca.

Yo misma he vivido muchas situaciones así, de gente que se desentendía de las cosas y que no prestaban la atención necesaria o no le daba el valor que requería. Y a base de palos han aprendido. No hace falta una persona al cuidado de otra que puede valerse por sí misma, y que lo único que necesita es un poquito de paciencia. No se trata de segregar, sino de incluir y de convivir. Es que no hay otra manera de enseñar, pero parece que todavía hay gente que no lo entiende.

Y también tengo que comentar lo positivo: cuando me han dado una oportunidad, he ido abriendo puertas, he ido demostrando y he ido normalizando la diversidad funcional.

A esas personas que conocen a alguien con diversidad funcional, no sólo familias, sino gente que han tenido la oportunidad de conocerme más tarde, por las cirscuntancias de la vida han cambiado su visión de la diversidad. Estoy segura de que han cambiado su pensamiento y han aprendido a ser un poquito más humanos.

No hace falta que haga las preguntas, porque creo que ya las sabéis, pero por si acaso, las vuelvo a repetir para un ejercicio de concienciación para todo el mundo.

¿Qué pensaste de mí cuando me conociste por primera vez? y la otra que también es muy importante: ¿Qué piensas de mí ahora? ¿Qué te he enseñado? Pensad un poquito antes de hacer y decir nada.

Si ves a alguien con diversidad funcional por primera vez y no sabes cómo reaccionar, intenta conversar con esa persona y trátale acorde a su edad y déjale que demuestre, déjale que reaccione, dale tiempo. Intenta tener paciencia y no juzques sin conocer.

Desde luego, la actitud que han tenido es intolerable. Aplaudo la decisión del CERMI de llevar el caso ante la Fiscalía. Muy bien hecho.

Centro de Educación Especial María Mariño (A Coruña)

Y para seguir con casos de injusticia, porque vuelvo a recordar, no me gusta dejar a nadie atrás,  voy a hablar del Centro de Educación Especial María Mariño, de un reportaje que se emitió en la Sexta (que no lo comenté en su día porque de la impotencia que tenía no podía ni escribir).

Quien lo haya visto sabe de que trata, y si no, pues aquí dejo un vídeo que demuestra las cirscuntancias en las que se encuentran estas personas.

El caso es que no me puedo callar porque conozco de primera mano cómo se trabaja ante estas situaciones y esto no se puede permitir. Yo esto no lo he visto en mi vida. Estos niños necesitan una comida adaptada para ellos porque se pueden atragantar y las consecuencias pueden ser graves. Cuando hay que dar de comer a los niños, se mueve todo el centro para darle de comer a los niños. Necesitan atención personalizada las 24 horas del día.

La impotencia de estos padres es que no se puede describir. Las imágenes hablan por sí solas.

Pero el caso no acaba ahí, el caso se traslada al Delegado de la Xunta. Chicote insiste en que tiene que tomar medidas en el asunto, pero el Delegado parece desentenderse y no tomarle la importancia que requiere. De verdad, que no entiendo nada. Lo que digo siempre, hasta que no te dan un palo, no reaccionas. No entiendo la pasividad ante este tipo de casos, la verdad.

Yo solo espero que por cercanía y salud, principalmente por salud, estos niños y niñas vayan al centro que Amancio Ortega quiere construir en Vigo.

Y así podría seguir comentando casos, casos y casos. ¿Hasta dónde estamos llegando? ¿Qué estamos haciendo como sociedad? Cuánta falta de humanidad…

Cada vez que ocurren cosas así estamos en una situación de indefensión. Ya es hora de que se empiecen a hacer las cosas como hay que hacerlas.

El artículo 1.a del RDL 1/2013 de noviembre, dice lo siguiente:

«La erradicación de toda forma de discriminación, conforme a los artículos 9.2, 10, 14 y 49 de la Constitución Española y a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los tratados y acuerdos internacionales ratificados por España.»