Reflexión: Educación en valores y accesibilidad

Introducción

Llevo unos días pensando en cómo escribir esta entrada porque cada vez que oigo una conversación da pie a otras ideas que ayudan a reflexionar y a plantear cosas que son importantes a mi parecer. Para la vida en general.

Reflexión: Educación en valores y accesibilidad

Os voy a contar una cosa que me ha pasado ya muchísimas veces, y siempre llego a la misma conclusión: hay que educar en valores.

¿Por qué cuento esto?

Parece una tontería que lo cuente porque parece que siempre me voy a repetir y voy a aburrir.  Pero es que el problema se sigue repitiendo y siempre es el mismo.

Hace unos días conocí la historia de Gennet Corcuera, una persona natural de Etiopía, y que se ha convertido en la primera persona sordociega licenciada en Educación Especial en Europa. Está trabajando en un centro en Sevilla. Nació sorda y poco a poco se fue quedando ciega a los 2 años. Pero nunca desistió de su empeño para lograr su objetivo: ser profesora venciendo al miedo y a la oscuridad.

El tema es que sus compañeros tuvieron que hacer algo para ayudarla, para poder comunicarse con ella: aprendieron lengua de signos apoyada y un día la sorprendieron pasando uno por uno a su lado. Así ella fue consciente de que podía comunicarse con ellos. Es más, han hecho una película sobre su vida en la que ella misma es protagonista.

Entonces aquí viene la cuestión que yo me planteo que es lo mismo que me pasa a mí cuando me preguntan por qué voy en silla de ruedas.

La respuesta es tan simple como decir que tengo un problema motórico y no puedo caminar bien. Bueno, camino de la mano. Así con naturalidad y sin miedo.

Y hablando de sillas de ruedas, aprovecho aquí para decir, que no me llevo muy bien con las barreras arquitectónicas. Cada vez que se hagan obras, pensad en una rampa a ras de suelo. Por cierto, que aquí en Chiclana se está metiendo el gas ciudad, que se hagan rampas en cualquier sitio que sea necesario. Es aplicable a cualquier ciudad que lo necesite. Lo establece la disposición adicional tercera del RDL 1/2013 de 29 de noviembre

Ahora bien, volviendo al tema de la educación, lo que quiero comentar es lo siguente:

Cuando estamos estudiando, independientemente del ciclo y el curso en el que te encuentres ocurre lo mismo: contigo tienes 25 o 30 compañeros más, y SÓLO ellos son los que se benefician y aprenden con nosotros. ¿Qué pasa con las otras clases, donde no tienen a una persona con diversidad funcional? Esas personas nunca tratan con personas con diferentes patologías y por eso les pica la curiosidad si se encuentran con la oportunidad y es normal que pregunten.

Reflexión general

A partir de aquí, surge una reflexión general, que sirve para todo el mundo con independencia de la profesión a la que se dedique: es bueno educar en valores porque se aprende.

Pero me gustaría plantear la siguiente cuestión para toda aquella persona que se dedique a la docencia, principalmente cuando el alumnado está cursando la primaria, (también vale para todas las edades y a todos los niveles de educación): de todas las actividades culturales que se realizan, cosa que me parece muy bien porque todo es necesario, debería dedicarse algunas a tratar con la persona que tiene la patología en cuestión. Hacer algo, buscar una solución, realizar actividades de concienciación, para que el resto del alumnado aprenda también. Y aprendan a enriquecerse también y sea una actividad de reflexión, de aprendizaje. Aunque sé que se está haciendo en la medida de lo posible, es muy importante que conozcan que todos y todas somos iguales y no tengan miedo de hablar, de tratar, de intentar conocer, de intentar ayudar y nunca viene mal recordarlo.

No se debería cargar al alumnado con tantas tareas ni actividades extraescolares, sino enseñarles a ser un poco más humanos y que aprendan valores.

Por aquí os dejo el tráiler de la película:

Y cuento una historia personal, que tuve la ocasión de presenciar cuando me presenté a las oposiciones. En el primer examen que se realizó, detrás mía se sentó una persona sorda, que no tenía intérprete de signos, con lo cual no se enteró de nada. Quise ayudarla, pero obviamente no pude. Se está incumpliendo el artículo 9.2e de la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad.

Y en España la Ley 27/2007 de 23 de octubre. Y en Andalucía la Ley 11/2011 de 5 de diciembre.

 

Y planteo aquí otra cuestión muy importante, para encarrilar el post. Hoy en día la formación se lleva a cabo, aparte de en los centros y en las universidades, por cursos online. Para las diferentes plataformas de cursos se requieren subtítulos. Y también, si tenemos en cuenta a la comunidad sorda, pues obviamente, estas personas no pueden disfrutar del contenido que hay en la red. Pilar Lima, una diputada por las Cortes Valencianas, solicitaba dos intérpretes de lengua de signos. Igual que ella tiene derecho a hacer su trabajo como cualquier persona normal, las personas sordas tienen que poder acceder al contenido en la web, y en su día a día con cualquier cosa que hagan.

El otro día estuve en el otorrino, de revisión anual, y claro, la tecnología va cambiando y por supuesto, siempre hay mejoras. Bueno, pues me comentó que van dando ayudas según rango de edad en cuanto a audífonos, y eso es algo absurdo, no tiene sentido.

Cuando se trata de patologías permanentes, como la paralisis cerebral, la pérdida auditiva, o la ceguera lo son para toda la vida y esas ayudas nos sirven para convivir en sociedad. Son cosas necesarias para siempre. Es como si a una persona ciega le quitas el bastón, ¿cómo se orienta? O el lector o una línea braille, ¿cómo se desenvuelve por internet? Y una persona con pérdida auditiva sin audífonos está desconectada del mundo.

Otra cosa muy importante es no poder expresar verbalmente lo que sientes, lo que te preocupa y lo que quieres. Hay muchísima gente con parálisis cerebral y patologías afines que no pueden disfrutar de algo tan normal como hablar. Algo que hacemos todos los días con total normalidad. Y gracias a la tecnología disfrutan de ello.

A modo de información, el otro día en televisión vi un programa de La 2, que se llama «En lengua de signos», en donde en diferentes ciudades de Andalucía llevan a cabo proyectos musicales en lengua de signos en la que participan personas sordas con personas oyentes. Una bonita manera de acercar e integrar a la sociedad a través de la música.

Y un ejemplo que tenemos aquí conocido por todos: Rozalén y su intérprete de signos Beatriz Romero, con «La puerta violeta». Y por estas cosas me gusta Rozalén, crea conciencia a través de la música.

O por ejemplo, sevillanas en lengua de signos, ahora que estamos de ferias por Andalucía.

Os dejo aquí la película «La familia Bélier», en donde todos los miembros de la familia son sordos, excepto uno de ellos.

Y por aquí, la Confederación Española de Familia de Personas Sordas (FIAPAS) pide hacer más accesible la Fiesta del Cine para las personas sordas.

Y también lengua de signos en el Teatro Falla. Clara, la intérprete que signó una de las piezas en el Falla, proponía lo siguiente: «¿Por qué no en la Gala de los Goya un intérprete para las personas sordas?» No sólo lo pido yo, lo dice una intérprete de signos que tiene amigos sordos.

Y no podía acabar el post sin hablar un poco de mí:

Yo tengo parálisis cerebral espástica, un ojo vago, el derecho, con 13 dioptrías, algo incorregible. (Sólo se puede corregir hasta 9 o 10 dioptrías) y el izquierdo con 3 dioptrías de miopía y 1,75 de astigmatismo. Eso sí, por supuesto, me lo tengo que cuidar, porque es el que tengo.

Llevo audífonos retroauriculares, es decir, de los que el audífono se coloca por detrás de la oreja, que es el que me corresponde por la perdida auditiva que tengo, que es hipoacusia severa neurosensorial bilateral, es decir, una pérdida de 70 a 90 dB en los dos oídos. Un 60% en graves y un 80% en agudos. Tengo mejor el oído izquierdo.

Por otro lado, hay personas que usan los intracanales, que son los que les corresponde por tener una pérdida menor, pero he descubierto que han fabricado uno más estético para pérdidas más grandes. Pero cada caso es diferente y cada pérdida es diferente. En función a eso, cada cual requerirá una ayuda u otra. O incluso un implante coclear.

Por otro lado, para mí mantener una videoconferencia a través de cualquier red social, me cuesta mucho y no puedo seguirlas con normalidad. La mayor parte del tiempo termino preguntando: «¿Qué dices?» porque no oigo bien. El teléfono lo uso muy poco, solo con las personas de mi entorno y poco más. Sólo alguna llamada por si la necesito, porque conozco las voces, y me es más fácil poder conversar.

Y para acabar, dejo aquí una película con la que personalmente me siento identificada en muchos aspectos porque rompe con lo que la sociedad cree y piensa de nosotros: la eterna infantilización. Es preciosa. Más películas así, por favor. Laila, la protagonista, tiene parálisis cerebral.

Por cierto, está disponble en Netflix.

Y aquí os dejo un programa de La 1 que se llama «Donde comen dos», cuyos protagonistas son Juan Manuel Montilla «El Langui» y Pablo Pineda, donde tratan de normalizar la diversidad funcional.

Juan Manuel Montilla, "El langui", Pablo Pineda y Pablo Carbonell

 

Que cada cual piense cosas en su campo, según su profesión. Crear jornadas, charlas, cursos, lo que haga falta. Crear conciencia, cada vez más y que nos ayudemos entre todos. Entre todos y todas podemos cambiar las cosas. Paso a paso, hacia delante.

Cuando dejemos de lado la segregación podremos hablar de inclusión 

Apps de Google para personas con pérdida auditiva

Live Transcribe: Transcribe en texto una conversación en tiempo real.

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